Y no está solo(a)-- la ansiedad afecta a 20 millones de latinoamericanos, y otros 15 millones corren el riesgo de padecer de trastornos de ansiedad a lo largo de sus vidas.*
Los trastornos de pánico y ansiedad pueden provocar sentimientos permanentes de miedo e incertidumbre -- y aunado al sufrimiento se reciben comentarios que son más dolorosos que constructivos. Scott Bea, psicólogo clínico y profesor asistente de Medicina en la Clínica de Cleveland, explica que aunque usualmente los comentarios son sinceros, la falta de compresión de las personas puede llegar a dificultar el proceso de superación de un ataque de pánico.
"Muchas de las cosas que puedas decir terminan logrando un efecto paradójico y a la vez empeoran la ansiedad," Bea le cuenta al diario The Huffington Post . "La ansiedad puede actuar como arena movediza -- entre más intentas salir de ésta, más profundo te hundes. Al decirle a la gente cosas como "tranquilo" o "tranquilízate" (o el muy tico "tenga paz"), en realidad lo que haces es aumentar la sensación de pánico en la persona ansiosa.
A pesar de todo, existen maneras para apoyar sin causar angustia en la persona. Aquí te mostramos siete comentarios que debes evitar decirle a alguien que sufra de un trastorno de ansiedad -- y cómo realmente puedes ayudarlos.
1. "No llores por la leche derramada."
La verdad es que, lo que consideras algo insignificante puede no ser tan pequeño en la mente de otra persona. Aunque intentes ser positivo y optimista ante una situación muy tensa, puede que a la vez estés minimizando algo que es mucho más problemático para otra persona.
"Tienes que lograr entrar en el sistema de creencias de esa persona", aconseja Bea. " Para alguien con ansiedad, todo es un mundo." Para poder ayudar, intenta brindarle apoyo a esa persona en lugar de insinuar que "se tienen que amarrar las enaguas" porque es algo insignificante. Les puedes recordar que ellos(as) ya superaron anteriormente esa situación, lo cual sirve para validar su dolor puesto que es real, y también les ayudará a seguir adelante y derrotar esos sentimientos abrumadores, nos dice Bea.
2."Tranquilízate."
El problema medular de los trastornos de pánico y ansiedad es que simplemente NO TE PUEDES CALMAR. La habilidad para relajarse no la tiene la mayoría de las personas, y ciertamente puede ser más difícil para alguien que sufra de ansiedad.
En una publicación reciente en Psychology Today , el psicólogo Shawn Smith escribió una carta abierta dirigida a un ser querido desde el punto de vista de alguien con ansiedad, y explica que aunque detrás de las palabras hayan buenas intenciones, pedirle a alguien que se tranquilice tendrá exactamente el efecto contrario.
"Reconozcamos lo obvio: si yo pudiera detener mi ansiedad, ya lo habría hecho. Puede que sea difícil de entender porque lo más probable es que parezca que yo he decidido (caminar de un lado al otro, limpiar obsesivamente, entrar en pánico, entre otros), pero no es así. Yo no lo decidí. En mi mundo hacer esas cosas es un poco menos doloroso que no hacerlas. Es difícil explicarlo, pero la ansiedad te pone en esa situación."
Según Keith Humphreys, profesor de Psiquiatría de la Universidad de Stanford, tus palabras no tienen que ser tu arma más poderosa -- el sólo ofrecerle tu ayuda a esa persona puede ser el mejor método para aliviar los síntomas de ansiedad. Humphreys menciona que actividades como la meditación, caminar o ejercitarse son maneras positivas de ayudar.
3. "Sólo hágalo."
Cuando alguien con ansiedad se enfrenta a su miedo, un poco de "amor apache" puede no tener el efecto esperado. Dependiendo del tipo de fobia o trastorno con el que esa persona esté lidiando, el pánico puede atacar en cualquier momento -- ya sea cuando se monta en un avión, cuando tiene que hablar en frente de una multitud o puede surgir de la nada. "Obviamente si ellos(as) pudieran superar ésto (la ansiedad) sería mucho más placentero," dice Humphreys. "Nadie escoge padecer de ansiedad. Usar (éstas frases) los hace estar a la defensiva y sentirse carentes de apoyo."
En lugar de decirle a alguien "que se aguante", practicar la empatía es de vital importancia. Humphreys aconseja evitar las frases cliché y cambiarlas por "es terrible que te sientas así" o "lamento que te sientas así."
"La paradoja es que, una frase empática les ayuda a tranquilizarse puesto que ellos/ellas no quieren sentir que tienen que defender su ansiedad," dijo Humphreys. "Les muestra que existe entendimiento hacia ellos/ellas."
4."Todo va a estar bien."
Aunque es una frase de apoyo, Bea dice que aquellos que padecen de ansiedad no reaccionarán ante esas palabras reconfortantes de la manera deseada. "Desgraciadamente, decirle a alguien (que esté lidiando con ansiedad) que todo va a estar bien no hará mucho, porque nadie lo va a creer." El consuelo a veces es un pésimo método. Les hará sentirse bien por veinte segundos y luego la duda atacará nuevamente.
Bea sugiere mantener el espíritu de ánimo y apoyo, sin usar frases "de cobija" que no aporten un valor a la situación. A veces, él dice, aún permitirles abrazar sus preocupaciones -- en lugar de intentar aniquilarlas-- puede ser la única manera de ayudar. "Ellos/ellas siempre pueden aceptar su propia condición," Bea dijo. "Darles ánimo les hará sentir que está bien sentir lo que sienten -- esa también puede ser la mejor solución."
5. "Yo también estoy estresado(a)."
Igual que "tranquilízate" y "no llores por la leche derramada", puede que accidentalmente estés minimizando la batalla interior de alguien más al crear una comparación. Sin embargo, si estás estresado o si sufres de un leve trastorno de pánico o ansiedad, Humphreys advierte que el compañerismo hasta cierto punto puede ser peligroso. "Es importante no obsesionarse el uno con el otro," aconseja Humphreys. "Si tienes dos personas ansiosas, ellos/ellas se pueden alimentar de la ansiedad de cada uno/una. Si éstas personas se les dificulta controlar su propia ansiedad, trata de no ser parte de dicha actividad (recetarles frases cliché), aunque sientas que puedas ayudar."
Los estudios científicos han comprobado que el estrés es una emoción contagiosa, y un estudio reciente de la Universidad de San Francisco en California, encontró que aun los bebés pueden contagiarse de esos sentimientos negativos a través de sus madres. A fin de promover pensamientos más sanos, Humphreys aconseja cambiar la perspectiva en lugar de sentir lástima el uno por el otro.
6. "Bebe algo -- te ayudará a olvidar".
Ese cóctel puede que te suba los ánimos, pero cuando se trata de lidiar con trastornos de ansiedad existe un problema más grande por el cual preocuparse, dice Humphreys. Y la respuesta más acertada para enfrentar las situaciones detonadoras de pánico es la atención de un especialista y los medicamentos prescritos por el mismo. "La mayoría de las personas asumen que si alguien se toma unos cuantos tragos, la ansiedad que le atormenta desaparecerá", él dijo. "A corto plazo, sí tal vez sea así, pero a largo plazo se convierte en un puente al mundo de la adicción. Con el tiempo se vuelve peligroso porque esas sustancias refuerzan la ansiedad."
7.¿Hice algo mal?
Puede resultar difícil cuando un ser querido está en constante sufrimiento y a veces pareciera que son nuestras acciones las que detonan el dolor. Humphreys dice que es importante recordar que los trastornos de pánico y ansiedad surgen de algo mucho más grande que un incidente particular o aislado. "Tienes que aceptar que no puedes controlar las emociones de otra persona," él explica. "Si intentas controlar sus emociones, te sentirás frustrado(a), tu ser querido se puede sentir rechazado y uno se resentirá con el otro. Es importante no tomarse la ansiedad de esa persona a pecho."
Humphreys también dice que es crucial hacerle saber a tus seres queridos que existe una solución para superar cualquier trastorno de pánico o ansiedad -- y que estás ahí para apoyarles. "Hay muchos caminos para lograr una vida más feliz y funcional," él dice. "Y hay muchas razones para mantener la esperanza."
¿Nos faltó alguna frase? ¿Qué no le dirías a alguien que padezca de ansiedad?
Coméntanos abajo.
*Las estadísticas las aporta el psiquiatra chileno Benjamín Vicente en un artículo para el diario argentino La Nación.
El presente artículo ha sido tomado de The Huffington Post y ha sido escrito originalmente por Lindsay Holmes. La traducción es propia.


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