Los rituales son esenciales para mantener una armoniosa rutina diaria y crear la resistencia y positivismo necesarios para así poder vivir exitosamente.
Los siguientes son siete rituales que puedes fácilmente incorporar a tu día a día, que además te permitirán obtener un mayor balance y resultarán en una mejor salud. Son prácticos, simples y requieren poco tiempo o habilidad previamente adquirida. No hay razón alguna por la cual no puedas apropiarte de ellos.
1. Comienza tu día con una afirmación positiva sobre ti mismo.
Como tes ves a ti mismo y como veas tu vida en la mañana, predispondrá el resto del día. Tu puedes decirte esto: "Mi vida es bella y tengo muchas oportunidades para ser exitoso y feliz," "Soy capaz, merecedor y estoy listo para crear una vida maravillosa para mi mismo y mis seres queridos," o, "Estoy orgulloso de mi cuerpo y todo él (mi cuerpo) merece ser tratado con amor y bondad." Si te cuesta pensar en afirmaciones positivas a primera hora de la mañana, tómate tu tiempo y escribe tres o cinco afirmaciones que estén relacionadas con áreas conflictivas de tu vida.
Cambiar tu diálogo interno a través de afirmaciones positivas es una parte fundamental para lograr un cambio de vida y permitir que más oportunidades lleguen a tu puerta.
2. Unta crema en tu cuerpo abudante y lentamente.
Es muy importante tocar tu propio cuerpo constantemente (especialmente si sientes desagrado por tu propio cuerpo), así que en lugar de apresurarte cuando sales de la ducha, tómate uno o dos minutos extras para masajear con firmeza y frotar todo tu cuerpo con crema, de forma lenta y cariñosa. Este no es el momento apropiado para juzgar tus curvas o llantitas, se trata más que todo, de sentir tu propia piel.
3. Escucha música relajante
Vivo en New York, y las multitudes me abruman fácilmente, así que escucho música relajante en mi teléfono cuando camino, viajo en el subterráneo o cuando trabajo en proyectos nuevos. Si estás conduciendo, intenta escuchar música relajante mientras atraviesas las presas. Te prometo que hará maravillas y te ayudará a combatir el estrés que genera el conducir. Mozart, ¿por favor?
4. Cambia el café por té.
Solía ir por una taza de café apenas podía. Lo admito, por ser europea amo el sabor de un café bien fuerte, PERO éste me producía ansiedad y estrés, además afectaba mi sueño, y todo ésto se manifestaba en mi cuerpo como una frecuente e incómoda sensación de tener un nudo en la garganta. Reduje el consumo de café a una pequeña taza en la mañana y como reemplazo, me ha encantado explorar diferentes tipos de té. Amo la comodidad que me da el consumir algo tibio que a la vez me ayuda a sentirme tranquila y centrada.5. Mastica la comida lentamente.
Muchas personas tienen la costumbre de inhalar su comida en cuestión de segundos. Y es que masticar tu comida apropiadamente, es una parte esencial del proceso digestivo, puesto que la saliva contiene importantes enzimas digestivas. Masticar también divide la comida la comida en partes más pequeñas y le facilita la absorción de nutrientes a tu cuerpo. De la misma forma, masticar lentamente la comida te ayuda a evitar sensaciones incómodas como la sensación de llenura, la inflamación y subir de peso.
6. Sube las gradas en lugar de usar el elevador, y dedica ese tiempo a pensar en cosas por las que te sientes agradecida.
Convertí el subir las gradas en uno de mis rituales diarios porque es una manera simple de hacer algo positivo para mi salud de forma consistente, y es un diario recordatorio para trabajar en mi gratitud. Les recomiendo subir las gradas si tienes que ir al quinto piso o más abajo. Si quieres añadir aún más dificultad al juego, sube las gradas utilizando tus talones en lugar de apoyar la suela de tus pies y ganarás mayor definición muscular en tus pantorrillas (¡increíble bonificación extra!).
7. Estira generosamente tu cuerpo durante el día.

No tiene que ser una rutina de estiramiento completa todo el tiempo, sino más bien son los pequeños ejercicios de estiramiento a lo largo del dia los que pueden lograr un gran cambio en cuanto a la disminución de la rigidez en el cuello, los hombros y el dolor en la espalda. Empieza simplemente levantando tus brazos arriba de tu cabeza, estira tus muñecas, gira tu cuello en diferentes direcciones, levántate de la silla e inclínate ligeramente hacia adelante. No tiene que ser una rutina dura. Lo simple puede generar grandes cambios y lo bueno es que una rutina sencilla mejorará la circulación de la sangre por todo tu cuerpo, relajará tus músculos, activará tus articulaciones y refrescará tu mente.
El presente artículo ha sido tomado de Mind, Body, Green y ha sido escrito originalmente por Caroline Zwick. La traducción es propia.

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