Hoy terminé una amistad.
No de forma de "te odio y no quiero volver a verte jamás". Fue más como "esto no me sirve más". Es nuestra propia responsabilidad mantener nuestra "higiene mental" en esta vida, como lo llama mi maestra. También es nuestra responsabilidad el hacer la limpieza necesaria de las compañías que mantenemos.
Es decir, limpiamos nuestro cuerpo con las estaciones, ¿por qué no el resto de nuestras vidas también?
La gente con las que nos rodeamos habla mucho sobre quiénes somos. Incluso más, hablan en grande sobre en quiénes nos estamos convirtiendo. No siempre nos gusta admitir esta verdad, sin embargo, es verdad.
Algunas relaciones son tan difíciles de dejar ir, y tan difícil ver a través del lente de la verdad. "Pero me hace sentir bien", me escucho decir. Te escucho pensarlo, también. Esa persona en tu vida cuya negatividad invade tu burbujita sagrada; no son solamente malos. Son en realidad muy graciosos, candentes, divertidos, locos, ¡lo que quieres agregar!
Siempre hay cualidades y razones que nos mantienen pegados a relaciones, amistades y conocidos que no nos sirven más. Es como dejar la comida chatarra -puede saber realmente bien, pero nuestro cuerpo, mente y espíritu nos van a odiar por comerla- especialmente si continuamos rasgando en esa crujiente bolsa una y otra vez.
Por eso es que es imperativo purgar nuestras vidas de las relaciones tóxicas. Por nuestras mentes, cuerpos y espíritus.
Un rato atrás, hice un voto de ser honesta conmigo misma, un voto de luminiscencia, si así lo llamas. Una promesa de llenar mi vida solamente con las personas,experiencias, pensamientos, acciones e intenciones más luminosas, claras, honradas. Tales ingredientes construyen nuestras vidas después de todo. Cuando aprendí esto, a través de mis propias experiencias, hice dicho voto en un parpadeo y nunca miré atrás.
Hoy hablé con un(a) amigo(a) a quién sólo he conocido por poco tiempo. Sentí desde el principio que ésta persona no iba a ser una luminaria en el reino de la amistad. Lo sabía, y aún así me embarqué en una amistad. ¿Quién soy yo para juzgar a una persona, a un perfecto extraño? Todos merecen ser mirados más a fondo. Sentí una conexión hacia esta persona y estaba interesada en explorar porqué me sentía forzada a construir una amistad a pesar de mi conclusión intuitiva. No escuché ni siquiera cuando la mirada más a fondo reveló pistas (deshonestidad, sospechoso(a), exageración, desconfianza). Seguí adelante de todos modos, con el faro en lo torcido, segura de que encontraría gemas en las profundas oscuridades en que hurgaba.
Desde que nos conocimos, experimenté una amistad muy intensa con ésta persona.
Ahora, sólo para sacarlo, por naturaleza soy una persona muy intensa. No intensa para mal, pero no obstante intensa. Intensa puede ser malo, por supuesto, pero también puede ser bueno. Es solamente una cualidad de la que estoy al tanto que poseo, y soy consciente sobre cómo y dónde la canalizo en mi vida. Uso la intensidad deliberadamente, para mitigar la negatividad y radiar energía beneficiosa.
Por lo menos esa es mi intención.
Entonces, éste amigo(a) resultó conocerme durante una transición muy intensa en su propia vida. Siendo una sanadora, no pude evitar conectarme en ése nivel. Quiero sanar. Quiero ayudar a otros a través de la transición, porque yo misma viví mucho tiempo suspendida en un tipo de limbo, incapaz de hacer la transición sin ser capaz de ver claramente dónde colocaría mis pies, dónde debía pisar exactamente. Me recoge la oscuridad, quiero derramar la luz que he trabajado tanto por reunir.
No me gusta ver a las personas sufrir. Me preocupo profundamente por amigos y extraños también-me gusta pensar que todos lo hacemos. Pero lo que es fácil de olvidar es que las personas deben cultivar su propia luz. Deben nadar a través de la toxicidad y sacarse a ellos mismos a la costa mugrosa y pararse en la lluvia para limpiarse, para recoger la luz.
Estoy profundamente conectada a mi intuición. Habiendo dicho esto, yo supe intuitivamente que con este(a) amigo(a) las cosas iban a resultar en caos. Sólo habían pasado 24 horas sin ninguna comunicación y pude sentir que las cosas habían cambiado.
Supe lo que tenía que hacer. Purgar.
El tipo de amistad para el que tengo espacio en mi vida es la de la luminosidad. Los seres humanos que cuento como mis amigos son gente que me inspira, alienta, enseña, desafía y fortalece. No tenemos ni el tiempo ni el espacio para personas que drenan, estresan , irritan y que entorpecen nuestra habilidad para crecer.
Entonces, por eso es que hoy elegí removerme de ésta nueva amistad. Elegí ver la deshonestidad, las falsedades, la manipulación que se derramaba sobre los bordes de esta persona; y alejarme de esto.
En la separación de caminos, puede que haya sido un poco más dura de lo necesario, pero por naturaleza soy defensiva de mi estilo de vida positivo. "Nada más que energía beneficiosa" es uno de mis mantras. Como siempre supe que esta persona era negativa y que succionaría mi fuerza vital, mi tono mordaz sería más apropiadamente dirigido hacia el interior. Podía escucharme decir "¡Chica, la próxima vez escucha a tu intuición! Esta nunca te dirige mal", mientras colgaba la llamada, la adrenalina latía por mis venas.
Después de todo, soy yo quien ha invitado esta toxicidad a mi vida incluso cuando ya lo sabía. Era casi como una última aventura con McDonald's- sé que esta porquería me va a hacer engordar, pero lo voy a agrandar una última vez- tal vez ésta sea diferente. No.
Lo sabía bien, y aún así intenté ser una buena amiga.
Vi a través de la toxicidad la buena persona que había debajo (porque, muy en el fondo, todos somos buenos, completos, seres de luz que merecen amor y apreciación). Pero si una persona no está viendo esto en sí mismo, ¿cómo podemos sacárselo? Somos responsables de nuestra propia luz.
Con lo que terminé entonces, fue un escenario irritante que me dejó sintiéndome gruñona, frustrada y un poco debilitada; como si mi energía buena estuviera siendo chupada hasta quedar seca por la toxicidad. ¡No, gracias!
Lo bueno es que ésta es una lección que aprendí, ¿y es que acaso no las amamos? No podemos aprender lecciones sin "echarlo a perder". sin ensuciarnos un poquito. Una vida totalmente limpia, "perfecta", si es que existiera, sería terriblemente aburrida.
La lección es que debemos ser conscientes de a quién dejamos entrar en nuestras vidas, porque nuestro prana, nuestra fuerza vital, está en juego.
Incluso en las amistades más ordinarias, relaciones laborales, conocidos casuales, nuestra potencia sagrada de energía arduamente ganada puede ser extraída, como la gasolina del tanque del carro por un extraño en la oscuridad de la noche.
No dejes que eso suceda. Necesitamos mirar más de cerca nuestras relaciones; amistades, personales, profesionales y románticas. Quita las anteojeras y mira profundamente en las personas con quienes hemos formado uniones.
Pregúntate, "¿me están sirviendo estos vínculos?" ¿Están ofreciéndome nada más que energía beneficiosa?"
Si hay algunos "no" cuando se hace este inventario, pues, está claro lo que hay que hacer. No dejes que vacíen nuestro prana. En cambio, bloquea a las personas tóxicas, amablemente, de nuestras vidas.
No es necesario ser duros o crueles. No necesitamos barrerlos en ese mismo momento. Las personas en sí no son malas, es más probable que sean personas genuinamente buenas. Ya sea la combinación de su energía con nuestra propia energía la que resulta tóxica, o están experimentando toxicidad en sus propias vidas. Como sea. De cualquier forma no es bienvenida en una vida felíz, holística y saludable. Sólo vuélvete consciente de su presencia y aléjate de estas relaciones.
Permitir que estas personas permanezcan en nuestras vidas le pone pequeños agujeros a nuestro escudo. No dejes que esto suceda.
Podemos llegar a estar radicalmente a cargo de nuestra vida. Se revolucionario a la hora de tomar decisiones. Se radiante en tus interacciones.
Porque, después de todo, sólo tenemos cierto tiempo en esta preciosa vida. No dejemos que nuestra energía, cuidadosamente cultivada, se fugue por todo el lugar. Mantén todo y el agujero-no tanto, estableciendo estándares diligentes alrededor de los tipos de personas que permitimos en nuestra vida íntima.
Somos lo más preciado en nuestra vida, por lo tanto pongámonos a nosotros mismos de primeros.
Prometo que, nuestras mentes, espíritus, cuerpos y prana nos agradecerán, enfáticamente.
¡Namasté!
*Artículo traducido por mi persona, tomado de Elephant Journal Lo pueden ver en su idioma original How to Deal with Toxic Relationships escrito por Sara Courter.
**Prana: es la palabra para "energía vital" en Sánscrito, en yoga; la medicina oriental y en las artes marciales, el término se refiere a la energía cósmica que proviene del sol y conecta a los elementos del Universo.

Muy cierto!!!!! Ay que darnos la oportunidad de cambiar nuestra energia!!!! Y no temer al periodo de transicion que duele y cuesta. Pero finalmente nos hace al final fuertes.
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