La vida con él era una fiesta,
una vorágine de sabores y colores
de noches salvajes,
y madrugadas frías,
de silencios absurdos
y calles vacías.
Si cierro mis ojos
puedo ver los momentos vividos.
Si me detengo a pensarte,
puedo escuchar la banda sonora
de nuestro desastre.
La vida con él era una fiesta,
una fiesta cerrada,
escondida y pausada.
Y como después de toda fiesta,
al día siguiente me encontraba sola,
rumbo a lo conocido.
Fuera de su órbita.
Me tocaba enfrentar los días soleados,
el ensordecedor trajín de la gente,
y las calles repletas de transeúntes.
Tenía que lavar su aroma de mi cuerpo,
desmaquillar las penas de mis ojos,
y untar pomada en mi desconsuelo.
La vida sin él
es mejor que la que llevaba a su lado,
pues la vida ya no me pasa de largo.
Mi vida ya no consta de diapositivas en blanco.
Mi vida sin él es una fiesta,
pero no es celebración de una noche,
sino regocijo diario.
Fotografía : Loneliness, © Evgeniya Lysykh 2013

Hola, vengo a conocer tu blog. Espero seguir pasando. Te invito a que visites el mio, quizá te guste algo de lo hay allá.
ResponderBorrarSaludos
Jacob.