Sé que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablamos. Sólo quería enviarte una pequeña carta. No, no te escribo para quejarme y culparte por haber arruinado mi vida o destruido todos mis sueños. Yo llegué a pensar que tu hiciste todas esas cosas, pero viéndolo en retrospectiva ahora como mujer casada, me doy cuenta de que e
s exactamente lo contrario. Es por eso que estoy aquí dándote las gracias.
Si me permites voy a comenzar agradeciéndote por haberme tratado mal. Aunque sé que no merecía ese tipo de trato, me enseñó a respetarme a mí misma y tener estándares más altos a la hora de escoger un compañero sentimental. Me enseñaste la importancia de buscar a alguien que le importes lo suficiente para trabajar duro, ofrecer su ayuda a gente necesitada, hablar bondadosamente y hasta hacer aquellas cosas que consideraste "pasadas de moda" y "poco cool" – como pedirle permiso a mi padre para poder salir conmigo, abrir la puerta del carro y respetar mi cuerpo y su pureza.
No puedo evitar pensar en todas esas veces en que me dejaste plantada después de que ya habíamos hecho planes para salir en la noche. En ocasiones una o dos horas antes de la hora en la que se suponía que saldríamos. Lo sé, lo sé, los chicos te invitaron a salir de improvisto y no pudiste decirles que no, ¿verdad? Recuerdo el dolor que sentí al darme cuenta que no era una prioridad en tu vida. Recuerdo aguantarme las lágrimas cuando me llamabas para cancelar,y ciertamente me acuerdo de cuando lloraba mientras leía otro mensaje de texto lleno de excusas y promesas rotas. Desde el fondo de mi corazón, también quiero agradecerte por esas ocasiones.Puede que te preguntes cómo puedo sentirme agradecida por esas cosas tan despreciables. Lo que más aprecio de ellas es que me recuerdan lo bendecida que he sido, pues tengo un esposo que me ama completa y enteramente como un hombre debe amar a una mujer. Él trabaja duro para poder proveer para nuestra familia, no es "muy cool" como para no poder orar por mí/ conmigo, sus palabras son bondadosas y me trata como a una dama – no como un pedazo de carne o un trofeo para enseñarle a sus amigos.
No sé dónde estás hoy o cómo sea tu vida, pero a la vez espero que éstas experiencias pasadas te hayan enseñado una o dos cosas. Mi ruego y mi mayor esperanza es que hayas aprendido la importancia y valor de ser un caballero, vivir una vida arraigada en la bondad y que sepas considerar a otros como una prioridad por encima de ti mismo. No te odio, y aunque ciertamente no puedo decir que te extrañe, tenía que liberar el dolor que yo permití que sembraras en mi corazón hace tanto tiempo.
Sinceramente,
Juli
El presente artículo ha sido tomado de Juli Wilson.com y ha sido escrito originalmente por Julianne Wilson. La traducción es propia.
.jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Si te gustó la entrada, déjanos tu comentario. Queremos saber lo que piensas de ésta tinta fresca...
P.D. Los comentarios ofensivos o con lenguaje soez serán eliminados.