Recientemente, al estar navegando en internet y mientras buscaba material para la presente entrada, me topé con varios artículos que hablan de la famosa crisis de los 25 años y uno en particular que hasta, figúrese usted, mencionaba la crisis de los 20. ¡Ah, caray! ¡Cómo si no tuviéramos suficiente con la crisis de la mediana edad!Pues bueno, si bien coincido con algunos puntos de las y los distintos bloggers respecto a la susodicha crisis de los veinticincoañeros; creo que lejos de ver ese episodio como algo engorroso, frustrante o confuso, deberíamos, como es la tónica general de éste blog, encarar el problema con entusiasmo, fuerza y... ¿Por qué no? ¡Hasta un poco de glamour! ;)
La crisis del cuarto de vida se caracteriza (entre otros) por:
- Una repentina introspección y desilusión en general sobre metas o propósitos no realizados.
- Una sensación de soledad, ya sea, porque no se logra una estable vida en pareja o porque no se ha concretado el deseo de tener hijos (si ese fuera el caso, no todos lo sienten).
- Se tiende a evaluar las relaciones amorosas y sociales más próximas, es decir, nuestros "amigos de toda la vida" ya no nos parecen tan amistades tan sólidas como antes.
- Un deseo por volver a periodos de nuestra vida más sencillos. Por ejemplo: la secundaria, la escuela, etc.
- Preocupaciones de índole laboral, económica, entre otros. Ya somos adultos y como tales tenemos exigencias propias de la edad y responsabilidades más fuertes que llegar temprano a clases o hacer la tarea.
Ahora, dejando de lado todo lo feo que nos trae la crisis de los 25, creo que es hora de plantearnos ciertas cuestiones al estilo Tinta Bohemia (jeje)... Sí, hora del diálogo introspectivo.
Y es que, veámoslo de esta manera, no todo está tan mal como creemos. Así que antes de entrar en pánico, yo sugeriría que nos consultemos lo siguiente:
- ¿Me siento feliz con respecto a cómo vivo mi vida en este momento, o podría cambiar algo?
- Si siento qué debo cambiar algo... ¿Qué es? ¿Puedo cambiarlo a corto plazo? (Y si puedo cambiarlo ya, hacerlo, que no quede como una idea.)
- ¿Puedo mencionar 5 cosas de mí (no posesiones, sino actitudes) que me gustan? Enumerarlas. Y no olvidarlas nunca ;)
- Con respecto a mis amigos, si pienso en ellos, ¿puedo asociarlos con momentos clave en los que han estado conmigo o han actuado de forma incondicional para conmigo?
Son pocas preguntas, lo sé. Y la verdad mi intención no es cambiarle la vida a nadie. Mi intención es que después de esa pequeña charla con ustedes mismos(as) se den cuenta de que la edad en la que están es una de las más bonitas, con sus altas y bajas. Es una edad para cambiar, para disfrutar, ser libres y conocernos más todos los días. Enamorarnos de todo lo bello que nos rodea y comenzar por regalarle ese amor a nosotros(as) mismos(as).
Hoy podemos aprender algo diferente: cambiar de carrera o trabajo, aprender un nuevo idioma, comenzar a ahorrar para ese viaje a París, planear las festividades de fin de año y conocer distintas personas que valgan la pena mantener en nuestra vida.
Y es que mis amigos(as), los 25 no son una crisis, son un carnaval. ¡Así que a disfrutar!
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