Hace una semana en una sesión con mi psicóloga (sí, yo me veo con una psicóloga y no me da vergüenza admitirlo), estuvimos conversando acerca de la culpa.
Tal vez les suene extraño pero la culpa suele tener más peso en nosotros(as) de lo que creemos. ¿Cuántas veces al finalizar una relación no hemos sobre analizado los por qués y los infinitos "y si yo hubiera" en todas las fases de esa fallida relación? Muchas, ¿verdad?
Terminada la sesión con mi psicóloga logramos llegar a la conclusión de que la culpa debe ser distribuida cuando corresponde y no podemos cargar con lo que no es nuestro. Es de hecho una forma de martirización personal. ¿A qué me refiero con esto? Lo voy a explicar mejor.
1. La culpa como la basura, debe ser puesta en el lugar que le corresponde.
El subtítulo es a forma de analogía cómo debemos proceder con la culpa. Ahora, no digo que se deba culpar a los demás de todo lo que hagamos (es ridículo e inmaduro, en todo caso), pero sí considero que debemos distribuir la responsabilidad de los hechos a las personas que les corresponde. Por ejemplo, si Juan me terminó porque ya no me quería, esto no quiere decir que yo haya hecho algo malo. Esa falta de amor le corresponde a Juan, yo sigo siendo la misma mujer, eso no me hace menos bella, inteligente,cariñosa, etc (¿se entiende, verdad? jajaja)
2.No podemos hacer nuestros(as) los problemas de los demás.
Ahora bien, para retomar el punto anterior, debemos analizar cada situación que nos genere esa cuota de culpabilidad y pensarlo desde otra perspectiva. ¿Por qué me siento responsable? ¿Soy en realidad quién tiene la culpa o es Fulanito/Sutanita/Menganito?
No podemos cargar con la responsabilidad de los demás, pues esto no es enferma y es la entrada más fácil a un círculo vicioso de la culpabilidad y la autovictimización.
Se debe partir desde la perspectiva de intentar remendar la situación, pero aceptar los resultados que generan nuestras acciones y no seguirnos castigando por cosas que no se pueden reparar (en el caso de que efectivamente hayamos sido los culpables).
3.Enfrentar la culpa y dejarla ir, nos libera.
Y esto, si bien no es verdad absoluta, está muy cerca de serlo (o al menos es prima lejana :P ). Si al revisar detenidamente nuestras acciones y ver que no fuimos los(as) responsables de la situación que estamos enfrentando, el siguiente paso entonces es desechar ese sentimiento de responsabilidad o culpabilidad. Es decir, tenemos que dejarla ir. Imaginemos entonces que esa culpa es una pequeña bola de papel que arrojamos con cuidado en un basurero, puesta ahí ya no puede tocarnos, ya no está para perseguirnos y acecharnos constantemente. Una vez descargada esa culpa donde le corresponde (en la basura) podemos sentirnos libres, pero tenemos que creer firmemente en esa libertad, pues esa pequeñita bola de culpabilidad no nos puede alcanzar donde ahora estamos. ¿Mejor así, verdad?
Los invito a reflexionar sobre el tema de este post y a compartir sus opiniones al respecto. ¡Buenas noches!

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