Luego
de analizarlo un rato y de observar a mi gato, me di cuenta que hay muchas
actitudes y cualidades de un gato que podemos imitar, y por qué no, ver la vida
desde una perspectiva felina.
-Estirarse. El cambiar de posición,
estirar músculos y tendones ayudan a mantener la flexibilidad en nuestro cuerpo
y esto favorece la salud. Los gatos son los animales cuya flexibilidad es
excelente, pero aunque estos felinos no pasan activos las veinticuatro horas
del día, sí pasan estirándose constantemente. ¡Algo que podemos imitar de
ellos!
-Descansar. A veces le exigimos a
nuestro cuerpo y nuestra mente ir más allá de nuestros límites; el exigirnos un
poco más no está mal, lo malo es desgastarnos en ese sobre esfuerzo. No hay
nada de malo en descansar, tomar una siesta, sentarnos un momento y sentir y
agradecer a nuestro cuerpo.
-Explorar. El descubrir cosas nuevas,
ser curiosos por qué hay en otros lugares; todo esto nos hace sentir bien,
sentir vivos. Los gatos por naturaleza son curiosos y exploradores, siempre
subiéndose en los árboles para ver qué hay ahí; ven algo moverse entre el
zacate y se acercan sigilosamente para descubrir qué es. No perdamos la
curiosidad, ésta nos mantiene jóvenes.
-Jugar. Otro aspecto que dejamos de
lado, bien lo dijo George Bernard Shaw “No dejamos de jugar porque nos hayamos
hecho viejos. Nos hacemos viejos porque hemos dejado jugar” Seamos como los
gatos siempre con energía para jugar sin importar la edad.
-Expresividad. En ocasiones olvidamos
expresarnos, las emociones hay que dejarlas salir (tanto negativas como
positivas) no es bueno encapsular todo lo que sentimos, hay que dejarlo fluir
para que no nos dominen. Los gatos, aunque no hablen, son muy expresivos con
sus gestos, movimientos de cola y demás.
-Honestidad. Viene de la mano con la
expresividad; si algo no nos gusta seamos honestos (con los demás y con
nosotros mismos). Si no queremos estar en algún lugar porque nos sentimos
incómodos, cambiemos de lugar. Igual que un gato es honesto cuando no quiere
que se le acerquen o prefiere estar en otro lugar, seamos honestos.
-No tener miedo a caerse. Bien dicen que
los gatos siempre caen de pie. Esto sucede en la mayoría de los casos, mas no
siempre. Los gatos también se caen, pero se levantan de inmediato, diría que
por reflejo. Si dejamos de lado el miedo a caernos, podemos avanzar más,
explorar, aprender, disfrutar y vivir más plenamente. ¿Y si nos caemos? ¡Nos
levantamos y listo!
-Estar presentes. Esto es algo que no le
voy a atribuir solamente a los gatos, sino a toda la especie animal. Los
animales viven en el presente, sin pasado que los persiga o atormente, ni un futuro
que les genere estrés; llevan sus batallas una y un día a la vez. Si nos
enfocamos en vivir en el aquí y el ahora, a disfrutar y sentir todo lo que
nos rodea en este instante, nos empezaremos a sentir mejor.
“Si yo fuera
un gato, todo sería más fácil.” Aunque quizá no podamos ser gatos, podemos
adoptar las cualidades de éstos felinos y ver las cosas con una perspectiva más
zen.

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