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Michelle & Evelyn



miércoles, 28 de agosto de 2013

Detener el tiempo

Cuatro de la mañana, el mundo entero parece dormir. A lo lejos, se escuchan algunas aves cantar mientras se acercan. Las hojas de los árboles están inmóviles, no hay brisa alguna que las mueva. Silencio. La naturaleza y pachamama parecen reinar.

Todo está oscuro, mas esta oscuridad se siente como si fuera luz. El mundo pareciera encontrarse "apagado", pero yo me siento viva. Un silencio que sabe bien, luego una fría brisa me trae paz, me hace sentir despierta, presente.
Esa mañana me desperté temprano, debido a que mi gata, Shiloh, maullaba incesantemente. Se había subido a mi cama con el propósito de no dejarme dormir más, logró que me levantara. Parecía ser ella quien me guiaba hacia tan mágico paisaje.

Al abrir la puerta de la casa para que saliera, Shiloh pareció cambiar de parecer. Dio unos pasos hacia afuera y se devolvió a mi lado junto a la puerta. Nos quedamos contemplando la magia del momento. El tiempo pareció detenerse. Shiloh, entró en calma. Yo, me sentí felíz.

Creo que a veces dejamos que nuestro mundo y nuestra vida, sean gobernadas por relojes, alarmas, horarios y rutinas. Se nos pasa el día mirando el reloj, esperando sea la hora del almuerzo, la hora de salida, la hora del programa de televisión, la hora de dormir; etcétera. Al hacerlo, dejamos de lado lo más importante: sentirnos bien. Sentirnos sin ninguna presión encima, sin prisa; simplemente estar, disfrutar del momento. Saborearlo.

¿Quién dijo que la oscuridad debe ser desagradable, que solamente la luz del día se puede disfrutar? ¿Por qué hay que asociar la oscuridad con lo malo, con lo aterrador? En la oscuridad también hay vida.

"He amado a las estrellas muy profundamente como para temer a la oscuridad." ~Galileo

Esa fría madrugada fue un bello despertar, un recordatorio de la belleza que tiene simplemente respirar, apreciar la vida. Darle su espacio a la necesidad de tener la mente en calma, libre de pensamientos y dedicarme a sentir. Detener el tiempo para sentir la vida, sentirla dentro de mi ser, a mi alrededor.

Sería bueno si saliéramos más a menudo a contemplar el cielo en medio de la noche, por un instante. Buscar ése espacio libre de ruido humano. Nos llenaríamos de una energía revitalizante, ideal para continuar con el día a día. Nos pintaría una sonrisa en cuerpo, mente y alma.

Entonces, ¿por qué no detener el tiempo...aunque sea por un instante?


¡Namasté!




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