¿Cómo sería el mundo si siempre estuviera soleado, si no hubieran días nublados, fríos o pasados por agua? Y ¿si en lugar del clima, en la vida experimentáramos únicamente cosas buenas? ¿Si no soltamos lo que debemos dejar ir? ¿Si ignoramos lo que realmente deseamos? Creo que todo sería muy distinto, insípido.
Y es que, tal como nos lo hacen creer los medios de comunicación, la vida debe ser "color de rosa", debemos siempre tener los artículos innecesarios de última tecnología, vestir de cierta manera, asistir a ciertos lugares, hospedarnos en ciertos hoteles, trabajar en "x" o "y" empresa, tener varias tarjetas de crédito y débito, auto del año, cuerpo esbelto y atlético, comer en los restaurantes más lujosos, asistir a cierta congregación religiosa y por supuesto siempre se tiene un buen día, siempre se está bien y nunca llueve. ¿Fantasioso?¡Bastante! Pues, esto es lo que nos han hecho creer, y cualquier cosa diferente a esto es sinónimo de "caos". ¿Qué tal si todo eso es un error?
Resulta que el caos es parte de la vida, parte del vivir plenamente y disfrutar. No hay perfección, salvo la naturaleza misma. No hay un modelo de vida perfecta, cada quién vive de forma distinta, lo que es bueno para unos no es bueno para todos. Sin embargo, algo de lo que no podemos escapar es vivir lo bueno, lo malo y lo feo. Porque siendo realistas, todos, en algún momento, pasamos por momentos desagradables y/o difíciles, lo que marca la diferencia es cómo los vivamos.
Lo bueno. ¿A quién no le agrada recibir buenas noticias, poder realizar algo en lo que trabajaba desde hacía cierto tiempo? ¿Tener un día libre para disfrutar en la playa, la montaña, o simplemente en casa acompañados de un buen libro, seres queridos y mascotas? Para esto creo que no hace falta explicar, pero en ocasiones han sido más los días grises que los días buenos son difíciles de creer y no se disfrutan por temor a que se acaben o cambien. Lo único constante es el cambio, por lo que si es buen día, ¿por qué no disfrutarlo sin apegos de ningún tipo? A esto le llamo: disfrutar libremente.
Lo malo y lo feo. A veces cometemos errores, otros nos fallan, perdemos algo o alguien que era importante para nosotros. ¿Que se hace entonces? Algunos se enojan, se llenan la cabeza de "si yo hubiera...", lloran, odian, etcétera. El problema es que permiten que una nube gris, crezca y por consiguiente lo malo y feo dure más. ¿Por qué? Porque se empieza a nublar la vista de tal manera que no se logra ver el resto del paisaje. Llorar hace bien, limpia. Enojarse, es normal. Cuestionarse, también lo es; pero si se hace constantemente, si no nos desprendemos estas sensaciones, nos volvemos sus esclavos.
¿Y qué se hace en momentos de caos? Sentir, sentirse vivo porque duele, porque nos llena, porque hace frío o mucho calor. ¡Sentir es estar vivos! Y si la vida en este momento nos trajo lo malo y lo feo, entonces a vivirlo; pero no nos quedemos ahí, busquemos lo bueno; y agradezcamos que podemos sentir, que aún distinguimos la diferencia.
¡Namasté!


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