Qué rico es encontrarnos
en el camino de la vida a personas interesantes, que tienen algo/mucho que
enseñarnos, enfrentarnos a experiencias que nos hacen crecer y conectarnos con
nosotros mismos. Es lo que yo llamo “regalos del Universo”, y agradezco
infinitamente a la vida por ellos. Todo lo negativo como lo positivo que tengo
en mi vida y la persona que soy, y el lugar donde me encuentro ahora no es
casualidad. Es causalidad que esté aquí.
Creo que a todos nos ha
pasado algo que nos hace decirnos a nosotros mismos “¡qué casualidad!”, cuando
hay situaciones o personas con las que coincidimos, pero ¿es en verdad casualidad o coincidencia? ¿O es más bien causalidad?
Es interesante y
agradable creer en las coincidencias de forma inocente, que cosas buenas o que
necesitamos suceden en el momento preciso, ignorando todo lo que conllevó el
que dicho evento se diera. Hace unos años creía en la casualidad, sin embargo
la vida se ha encargado de enseñarme que es causalidad y no coincidencia.
¿Por qué así? Pues
simplemente porque he sido yo con mis decisiones y las consecuencias de estas
las que me han llevado por el camino que he pisado, y no solo eso, mi reacción
ante todas las situaciones a las que he hecho frente, y el cómo he actuado, ha
dibujado mi sendero.
A lo que quiero llegar
es a que somos nosotras(os) mismas(os) quienes creamos nuestra propia realidad,
no es casualidad que las cosas pasen. Nada pasa simplemente porque sí. Somos
nosotros mismo quienes atraemos lo que tenemos y/o alejamos lo que no. Y es que
somos energía, estamos rodeados de energías y respondemos a éstas. No es un
rumor, está científicamente comprobado, la física cuántica respalda lo que
culturas ancestrales ya sabían. Y es que basta mirar a nuestro alrededor: el Sol es energía, las estrellas son energía, los seres humanos y los seres vivos están hechos de energía. Nuestro cerebro y nuestro corazón producen ondas electromagnéticas. ¡Estamos hechos de energía!
¿Acaso no sentimos la energía cuando estamos con alguien? En un abrazo, una caricia, el mismo acto sexual
es un intercambio de energías.
Hay
muchas energías que vibran en sintonías distintas, energías que nos hacen vibrar, y podemos ser nosotros quienes hagamos a otros vibrar. Deepak Chopra explica sobre
esto en una entrevista realizada por la Revista Namaste , Chopra nos dice “Todo es vibración,
esto implica que cuando cambias tu vibración, cambias la vibración del mundo.”
Y es que, cuántas veces hemos entrado a algún lugar
donde percibimos un “no sé qué” que nos hace sentir incómodos. ¿Qué es éste “no
sé qué”? ¿Será que tiene nombre? Sí. Eso que percibimos es la energía que hay
en el ambiente, tanto por el lugar en sí como de parte de las personas que se
encuentran ahí. Así que si sentimos que alguien o algo no nos agrada, nos
incomoda; o por el contrario nos trae paz y nos hace sentir a gusto, es la
energía de la persona o lugar lo que estamos percibiendo.
Esto, es sólo una pincelada sobre el tema. Algo, que quería
compartir. Por lo tanto, la próxima vez que se encuentren ante una “coincidencia”
podrían verlo como una mezcla de casualidad, causalidad y energías.
Y por si gustan seguir leyendo un poquito más sobre temas relacionados, acá les dejo este otro link, con un artículo sobre lo que proyectamos.
¡Namasté!


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