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Michelle & Evelyn



martes, 24 de diciembre de 2013

Magia y luz...¡siempre!

Cuando era niña, lo que más me emocionaba de la Navidad era el abrir los regalos, las luces que decoraban el árbol y las ventanas. Luces que me parecían mágicas, centelleantes y llenas de vida. Me parecían estrellas en versión miniatura que se trasladaban del cielo a mi casa. Era una mezcla de ilusión por lo material y la magia en el aire.

A mis 25 años sigo disfrutando de la Navidad, pero de una forma distinta. Mi ilusión ya no es recibir, sino dar...sí, ¡dar! Disfruto más del dar, me encanta ver la ilusión en los ojos de mi hermanito o de aquellos que reciben un regalo inesperado. Y es que también he aprendido que los regalos no tienen que ser costosos (porque no siempre se tiene la posibilidad económica de hacerlo). Hay muchos tipos de regalos que podemos dar: podemos regalar algo hecho por nosotros, regalar de nuestro tiempo, ayudar, y regalar luz.


Y sí, me siguen encantando las luces de Navidad, es mi decoración favorita; y aunque este año mi casa no esté repleta de luces, el Universo me ha regalado muchas noches con cielos despejados en los que puedo contemplar las estrellas. Estrellas que me llenan de una rica energía, continúan siendo mágicas para mí, mágicas porque iluminan el cielo y acompañan la luna; pintan al cielo con una luz especial.

Luz. Qué rico es recibir y regalar de nuestra luz a quienes la necesitan y a quienes amamos. Tal vez se estén preguntando ¿pero...cómo se regala luz? Regalar luz es regalar de nuestra energía, dar lo mejor de nosotros, se puede regalar luz con un abrazo fuerte, una sonrisa, con palabras que sanen, sin juzgar; tolerando. Impregnando de energías positivas el ambiente en el que estamos, haciendo de éste un lugar especial...mágico.

¡Podemos esparcir esa magia! Y lo mejor de todo, nosotros mismos podemos ser las luces de navidad que iluminen la vida de alguien más. Sin embargo, no tenemos que limitarnos únicamente a Navidad, no, el dar de nuestra luz mágica no debe tener fecha de vencimiento ni época específica. Llenemos de luz nuestra vida siempre que podamos, llenemos de magia un día cualquiera.

Salgamos a contemplar las estrellas y como brillan antes de dormir, agradezcamos a la vida, al Universo y a quién gusten agradecer (sea Dios, Alá, Brahma, en fin, sea cuál sea la deidad en la que creamos). Contemplemos todo lo que tenemos, como nuestra vida se ilumina con pequeños -pero grandes- detalles. Tenemos muchas luces que tal vez damos por un hecho y por lo tanto las olvidamos.

Personalmente me llenan de luz todos esos regalos que la vida me ha dado, todas esas personas que me han regalado su luz y me han permitido regalarles un poquito de la mía.

No dejemos que la magia de la luz sean sólo para Navidad.





¡Namasté!

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